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| HISTORIA DE MURANO VENECIA | Murano | La historia de la Vetreria | Acreditaciòn | |
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Desde tiempo remoto el hombre ha dado al vidrio una atención casi mística, otorgando a la transparencia de este material un valor mágico y sobrenatural. Los magos de las leyendas solían predecir el futuro a través de una esfera de cristal y los químicos alquimistas estudiaban los prismas en busqueda de la piedra filosofal que transformaría el metal en oro. A todas aquellas personas que aún hoy visitan la Isla de Murano, se les presentan los mismos escenarios que siglos atrás inspiraron escritores de leyendas. La estructura “delle fornace”, de los hornos, han quedado inalterables en el tiempo y la tecnología es presente solo en algunos detalles. Esto se debe a la devoción de los maestros por las tradiciones, que como un reloj han siempre marcado el tiempo en miles de años de la historia del vidrio. El arte del vidrio tiene su origen en Venecia antes del inicio del primer milenio. Excavaciones arqueológicas han traido a la luz fragmentos de la presencia de tales actividades en la Isla de Torcello y en la Isla de Murano pertenecientes al siglo VII. El arte del vidrio se presentó como una actividad organizada en el siglo XII. En aquel período esta actividad se fue concentrando en la Isla de Murano, hasta que la República decretó el traslado a la Isla de todas las “fornaci” aún activas en el centro histórico. Los motivos de esta ley estaban legados a la seguridad sobre todo por el peligro de incendios que estas comportaban. Se puede suponer que a raíz de esto, las técnicas se hallan refinado mucho más en Venecia que en ningún otro país de Europa gracias a los contactos comerciales que los Venecianos tenían con los vecinos del Oriente y sobre todo con aquellos de la antigua tradición del vidrio como los Fenicios, los Sirios y los Egipcios. Esta tradición fue la ocasión para fundir conocimientos y técnicas occidentales y orientales, dando a la producción lagunar aquella particularidad que la ha hecho tan importante en el mundo durante siglos. La Isla “La vecchia Amurianum”, como había sido denominada un tiempo, crecía de importancia a tal punto que no era considerada una de las Islas de Venecia y gozaba de una cierta indipendencia por parte de la “Signoria”. Tal privilegio le fue asignada en virtud de las “fornaci” que se habían instalado y por la importancia económica que Murano iniciaba a tener en el tejido social de “La Serenissima”. Con la publicación proclamada por el Doge Tiepolo en el 1291, la Isla de Murano fue declarada verdadera area industrial y se transformó rapidamente en la capital mundial de la producción de Vidrio. El Doge era representado por “un Podestá” unido a una Junta Popular. Entre otros privilegios que fueron asignados a los habitantes de la Isla se recuerda sobre todo la extraordinaria concesión que las familias muraneses tenían de emparentar con los nobles venecianos. La afinidad que existe entre Venecia y Murano en particular modo esta dada por la morfología de ambas ciudades ya que presentan los mismos campos, ríos internos y sobretodo el Canal Grande que las recorre. El oficio era protegido por sanciones que prohibian la práctica a todos aquellos que no estaban en el registro del arte y a las personas que querían transferirse al extranjero. La tipología de la mayor parte de la producción era de caracter utilitario y de serie, como por ejemplo las botellas de vino y de acite, los vasos, las lámparas, etc. Otros productos eran objetos con fines decorativos, legados a las imágenes religiosas. Con el pasar de los años la producción del vidrio fue una de las principales actividades de la República. En particular en el 400’ se testimonia un notable desarrollo, a causa del traspaso al vidrio blanco transparente que imitaba el cristal. En las “fornaci” aparece otro tipo de vidrio: “il porcellane o lattimo”, que gracias a sus características era apto a imitar la preciosa porcelana dei Ming. Todas estas innovaciones han contribuido a desarrollar una producción con un sentimiento artístico. En el siglo XVI la producción del vidrio entró en crisis. La causa principal fue una creciente emigración de los maestros del vidrio y el descubrimiento de un nuevo tipo de vidrio cristal al plomo y de un vidrio cristal al potasio con alto contenido de cal, desarrollado respectivamente en Boemia y en Inglaterra en el año 1676. A pesar de esto Murano logró renovarse elevando la rafinidad y la elegancia de su producción y ofreciendo una nueva serie de productos para satisfacer nuevas necesidades de comodidad legadas a una nueva manera de vivir. Los espejos y las lámparas eran los objetos más importantes de la producción de Murano en aquel período. |
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